Maternidad más allá de los 40

Aproximadamente el 5% de los embarazos en España se producen a los 40 años o más allá de esta edad. En el último censo realizado en el 2020 por el Instituto Nacional de estadística (INE), hubo 5.972 mujeres que dieron a luz con 40 años, una cifra mayor en relación a las mujeres que fueron madres a los 25 años.

Y cada vez aumentan más los embarazos sobre los 40 años, ya que en España, con la Ley 14/2006 (BOE, 1988) sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, no existe un límite máximo de edad para poder hacer un tratamiento de fertilidad, lo que permite que muchas mujeres a estas edades puedan optar por estas opciones. Sin embargo, en la Seguridad social solo se ofrecen tratamientos de infertilidad hasta antes de los 40 años.

Que exista una mayor tendencia a retrasar el embarazo se debe principalmente a los cambios sociales y culturales, a un mejor control de las enfermedades crónicas preexistentes, y a los avances en las tecnologías de reproducción asistida (TRA).

La edad de 40 años define la edad materna avanzada, es el punto de corte establecido por la comunidad médica, a partir del cual, según precisa la Dra. Fernanda Paz y Miño, ginecóloga-obstetra de Clínica Corachan, “solo por la edad ya consideramos un riesgo inherente en el estado de madurez de la mujer, y por ello seguimos manejos diferentes en el contexto del embarazo”. Es decir, la edad materna es un factor de riesgo, independiente de los resultados obstétricos adversos.

Principales riesgos

En embarazos de madres mayores de 40 años existe un mayor riesgo de anomalías genéticas del feto y complicaciones tempranas del embarazo, como aborto espontáneo y embarazo ectópico. Existen estudios que asocian la edad materna avanzada y los resultados adversos del embarazo, que incluyen bajo peso al nacer, parto prematuro, muerte fetal, preclampsia, desprendimiento de placenta, placenta previa y muerte materna. Igualmente, a mayor edad, los óvulos envejecen y tienen mayor riesgo de producir mutaciones y fetos con alteraciones genéticas. Además, conforme aumentan los años, también hay más riesgo de enfermedades crónicas en la madre que puedan complicarse con el embarazo.

Sobre el protocolo a seguir en embarazos de madres mayores de 40 años, la Dra. Fernanda Paz y Miño explica que se lleva a cabo “un seguimiento individualizado de cada paciente que depende de si existe alguna comorbilidad, pero en general se sigue el protocolo normal, ya que no existe en España uno específico para embarazos a partir de los 40 años. Sí existen, sin embargo, ciertas recomendaciones, como la finalización del embarazo a las 40 semanas, con previo consentimiento informado”.

Como señala la especialista de Clínica Corachan, “iniciar un embarazo con una buena salud, con menos factores de riesgo para la madre, es ideal para una buena evolución”. La Dra. incide además en “la importancia, no solo de la salud física, sino también de la mental, y conviene realizar un buen acompañamiento de estas pacientes para una adecuada evolución. En esa parte emocional, tanto la pareja, como la gente más cercana, familiares y amigos de la pareja pueden conformar un buen círculo de apoyo”.

Según explica la Dra. Paz, “la pérdida de la fertilidad suele darse sobre los 45 años, antes de comenzar la menopausia, por lo que es raro tener un embarazo a estas edades, aunque no es imposible”. Pero –puntualiza- “la mayoría de embarazos sobre estas edades se dan por alguna técnica de fertilidad”.

Dependiendo de la técnica de fertilidad que se utilice, sobre los 40 años, la tasa de parto utilizando una fertilización in vitro (FIV) oscila entre el 11 y el 14 %, según datos del 2019 de los centros de reproducción es España.

Recomendaciones

Si una mujer tiene 40 años o más y desea quedar embarazada, tal como detalla la ginecóloga de Clínica Corachan, “es muy importante siempre realizar una visita ginecológica preconcepcional, para poder valorar el estado de salud y la suplementación de vitaminas, como ácido fólico, que ayude a evitar defectos del tubo neural. Y una valoración de la salud mental también es muy importante”, recalca.

Se debe empezar a tomar ácido fólico, sino se ha tomado con anterioridad, y acudir a un primer control ginecológico sobre las 6 semanas de embarazo, para realizar una ecografía temprana y valorar la viabilidad embrionaria. “A nivel emocional, también es evidente que para algunas madres es un momento difícil, porque llevan el embarazo con mucho miedo. De ahí que sea imprescindible el acompañamiento de la pareja y su círculo cercano”, apunta también la Dra. Paz.

Para que podamos hacer una comparativa, la edad reproductiva óptima en la mujer es aproximadamente a los 20 años. La fertilidad disminuye a partir de los 30 años, y en forma notable a los 35 años. A los 30, una mujer fértil y sana tiene un 20% de probabilidades de lograr un embarazo en cada ciclo, a los 40 años, estas probabilidades son inferiores al 5%, y a los 45 años esta probabilidad es solo del 1%.

En una gestación a estas edades más maduras, hay que contar con el impacto emocional en la madre, y en el padre. Si hay problemas, o se vive con demasiado miedo todo el riesgo –pruebas, pronósticos, etc., y todo el proceso hasta el parto, hay que ir comprobando que todo se lleve de la mejor manera posible. “Por otra parte, está la gran ilusión, la emoción positiva por vivir esa concepción casi como ‘un milagro’”, indica Fernanda Paz. De ahí la importancia de una asesoría pregestacional que permita a la madre y a la pareja ofrecer todos los conocimientos necesarios para llevar a cabo el embarazo con la mayor tranquilidad posible. Y también es importante un acompañamiento ginecológico, o de un equipo médico que esté abierto a escuchar y resolver dudas pendientes. En muchos centros –señala la especialista de Clínica Corachan- también se brinda el apoyo de un equipo de psicología, en aquellos casos en los que el estrés no se pueda llevar de manera adecuada, y se reforzará el apoyo profesional con ejercicio y buena alimentación.

Muchos expertos aseguran que la depresión post-parto disminuye en este grupo etario, ya que en general son embarazos muy buscados y deseados en mujeres y parejas más maduras emocionalmente.