Fractura de cadera

Aunque se pueden dar a cualquier edad, las fracturas de caderas son frecuentes a partir de los 65 años, por lo que la mejoría de la esperanza de vida causa un aumento creciente de casos año tras año. La incidencia en España actualmente es superior a los 500 casos por cada 100.000 habitantes, siendo esta mayor a medida que la edad aumenta.

Una vez se produce la fractura, el dolor es importante y el paciente caerá al suelo si cuando sucede se encuentra de pie. “Cuando se produce la rotura es prácticamente imposible mantenerse en pie y caminar con la cadera rota”, puntualiza la doctora Gemma Pidemunt, responsable de Traumatología Lenox Corachan.

Según explica la especialista en traumatología, “es posible que el fémur se rompa debido a una osteoporosis severa y, en ese caso, que el paciente caiga posteriormente a la fractura”. O –añade- puede que “la cadera se rompa tras una caída o traspiés de baja energía”.

De todos modos, la causa principal de la fractura de cadera es la osteoporosis, es decir, una reducción de la mineralización del hueso causada por la edad, el sedentarismo y otros factores. “Es una enfermedad silente, que no duele y que muchas veces diagnosticamos una vez que ya se ha producido la primer fractura”, apunta la Dra. Pidemunt.

Prevención

Para contribuir a prevenir la fractura de cadera existen tratamientos médicos que tienen como base el aporte de calcio y vitamina D al organismo. Una dieta equilibrada y el deporte también ralentizan el proceso de osteoporosis.

Como hemos dicho, es una enfermedad silente. En las mujeres la pérdida de masa ósea aumenta durante la menopausia, por dicho motivo a partir de ella es aconsejable hacer controles periódicos, ginecológicos o reumatológicos, e instaurar tratamientos profilácticos antes de que la enfermedad se instaure.

No hay que revisar específicamente la cadera para irse cerciorando de su estado, sino de todo el esqueleto. De hecho, “la fractura osteoporótica más frecuente no es la de cadera, sino la vertebral”, declara Gemma Pidemunt.

Si existen factores de riesgo y sospecha de osteoporosis, el médico indicará una densitometría ósea, con la que poder valorar el riesgo tanto de fractura de cadera como de la vertebral.

Detección de la rotura y tratamiento

La rotura de cadera se detecta con una radiografía simple. El tratamiento es siempre quirúrgico, porque es un hueso que tarda mucho en consolidar y, sin intervención, obligaría al paciente a estar meses encamado, con las complicaciones que ello puede causar dicho.

Depende del tipo de fractura, en la operación en quirófano se sustituye la articulación (Artroplastia) o se unen los fragmentos con tornillos (Osteosintesis). En ambos casos, el paciente podrá iniciar la sedestación –posición del cuerpo sentado- y deambulación 24 horas después de la fractura.

Pese a que los pacientes empiezan a caminar muy pronto, tras la intervención quirúrgica, para estar estables y con pocas molestias pueden pasar meses. Es una fractura grave para un paciente mayor con otras comorbilidades, ya que puede incluso reducir su esperanza de vida.

Una vez consolidada la fractura o estabilizada la artroplastia, y según precisa la traumatóloga Gemma Pidemunt, “el paciente debería poder hacer la misma vida que llevaba antes, aunque tal como se ha mencionado, esta fractura impacta enormemente en la calidad de vida de las personas mayores, y en muchos casos resulta difícil recuperarse al cien por cien”.