Tipos de apnea del sueño

Hablamos de apnea del sueño cuando se produce una interrupción del paso de aire por la nariz y la boca debido a una obstrucción, durante al menos 10 segundos, a pesar del esfuerzo respiratorio, mientras el paciente duerme. “Esta circunstancia producirá alteraciones en la saturación de la oxihemoglobina y microdespertares durante el sueño”, tal como explica la Dra. María Martel, especialista en Otorrinolaringología de la Clínica Corachan. 

En la obstrucción de la vía aérea superior durante el sueño están implicados múltiples factores anatómicos y funcionales que son los que condicionan la presencia del colapso repetido de esa vía. Algunos de estos factores son los que favorecen el ronquido, como la respiración oral, la obstrucción nasal, la excesiva longitud del paladar y/o de la úvula o el tono incompetente del paladar, la lengua y faringe. Otros factores que pueden influir son el tabaquismo, el sobrepeso o la dependencia de sedantes para dormirse.

Los síntomas de los pacientes con síndrome de apnea del sueño pueden ser múltiples. Durante el día, es fácil que sientan una excesiva somnolencia, que sería el síntoma más importante. También pueden sufrir cefaleas, cansancio crónico, y trastornos de conducta y personalidad, como serían la depresión y la irritabilidad. Su atención también puede verse disminuida, la memoria de sucesos recientes puede deteriorarse y disminuir su libido.  

De noche, los síntomas más comunes suelen ser el ronquido, pausas respiratorias, despertares frecuentes, poliuria (producción de gran cantidad de orina) nocturna, insomnio o pirosis (sensación de quemazón desde el estómago hasta la boca). Y pueden darse aún otros síntomas más graves como complicaciones hemodinámicas y cardiovasculares: Hipertensión arterial (HTA), arritmias, hipertensión pulmonar o cardiopatía isquémica, entre otras patologías.  

Pero principalmente los síntomas que más fácilmente se detectan en un caso de apnea del sueño son la somnolencia diurna y el ronquido con paradas respiratorias. 

Si se produce durante la infancia, el menor se despierta varias veces y puede mostrar irritabilidad, enuresis, falta de descanso, y, de ahí derivar hacia una cierta interrupción del crecimiento o trastornos del aprendizaje. 

Pruebas para el diagnóstico 

Ante la sospecha clínica de realizar apneas durante el sueño –señala la Dra. Martel-, “es importante una buena anamnesis, buscando cualquiera de los síntomas descritos previamente. También se debe realizar una exploración otorrinolaringológica (ORL) de la vía aérea superior (cavidad oral, fosas nasales, faringe y laringe) en la consulta, con el paciente despierto, o incluso una exploración con el paciente dormido/sedado (simulando el sueño)”. 

Y para confirmar el diagnóstico, la prueba principal que se debe realizar es la polisomnografía (PSG). Consiste en el estudio simultáneo de variables neurofisiológicas y cardiorrespiratorias que nos permiten evaluar la cantidad y calidad del sueño, así como la identificación de los diferentes eventos respiratorios y su repercusión cardiorrespiratoria y neurofisiológica. 

Edades 

Las apneas del sueño pueden aparecer en cualquier etapa de la vida, incluso en la infancia. Hasta un 10% de los niños sufre este síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Entre las diferentes apneas que se han estudiado, se distinguen tres tipos, según la presencia o no de movimientos respiratorios: 

1. Apnea obstructiva. Es la interrupción del flujo aéreo debido al colapso de la vía aérea superior en presencia de movimientos respiratorios tóraco-abdominales que  tratan de vencer la obstrucción. Es el tipo más frecuente de apnea (más del 90% de los casos) y se da más entre hombres de 40 a 65 años, con tendencia a aumentar con la edad.

2. Apnea central. Es el cese del flujo aéreo, pero en este caso en ausencia de actividad de la musculatura respiratoria. En este caso no se produce impulso desde el centro respiratorio. Este tipo de apnea se asocia a una patología neurológica.

3. Apnea mixta. Es la interrupción del flujo aéreo nasobucal por abolición central de la respiración, seguida de una apnea obstructiva. Es decir, un mismo evento respiratorio comienza con un componente central y termina con un componente obstructivo. 

Solución 

Todas las apneas se pueden y se deben tratar, pero el manejo terapéutico debe ser multidisciplinar. En su tratamiento están involucrados médicos de familia, neumólogos, neurofisiólogos clínicos, otorrinolaringólogos (ORL), odontólogos, cirujanos maxilofaciales y neurólogos, así como endocrinólogos, cardiólogos, cirujanos especialistas en obesidad, psicólogos y cualquier sanitario que pueda detectar los síntomas de la apnea del sueño. 

La visión de cada uno de los profesionales involucrados en esta patología ha contribuido a aumentar el conocimiento sobre el síndrome y ha aumentado las alternativas terapéuticas para cada uno de los pacientes. 

Para decidir el mejor tratamiento a seguir es importante una exploración física y un estudio antropométrico de cada paciente. Por lo tanto el tratamiento va a ser individualizado, y puede ir desde un tratamiento médico, quirúrgico de la vía aérea superior (cirugía nasal, amígdalas, paladar, etc.) o mecanismos como el dispositivo de avance mandibular (DAM) o mediante una máquina de CPAP (Continuous Positive Airway Pressure), que impide el colapso de la vía área superior gracias a la presión positiva. La ayuda a la respiración con una máquina CPAP, según explica la Dra. María Martel, “no tiene porque ser de por vida, dependerá de los factores que produzcan la apnea. Si estos desaparecen, mediante una cirugía o pérdida de peso por ejemplo, y desaparece la apnea, se podría dejar de utilizar. 

Prevención 

No todas las apneas se pueden prevenir, existen factores causantes de algunas de ellas en los que no se puede actuar para prevenirlos, como las causas genéticas hereditarias. 

Factores que pueden ayudar a prevenir la aparición de apneas, ya que producen aumento de la resistencia de la vía aérea respiratoria superior serían: “evitar la obesidad, el alcohol y el tabaco, y algunos fármacos relajantes o hipnóticos que pueden producir depresión del centro respiratorio”, concluye la especialista en Otorrinolaringología de Clínica Corachan. 

En el documento internacional de consenso sobre apnea obstructiva del sueño (2021) se incluyen las siguientes recomendaciones de higiene del sueño que pueden ser igualmente útiles para evitar la apnea del sueño:

  • Mantener un horario regular de sueño 
  • Asegurar un ambiente adecuado para dormir, relajado, silencioso, con una temperatura adecuada y una cama cómoda
  • No acostarse sin necesidad de descanso y evitar en las horas previas actividades que requieran concentración mental importante, ejercicio físico intenso o una ingesta alimenticia abundante y calórica 
  • Evitar actividades en la cama, como ver la televisión,  jugar con dispositivos electrónicos, hablar con teléfono o discutir. 
  • No prolongar excesivamente el tiempo en la cama 
  • Individualizar las siestas 
  • Realizar ejercicio de manera regular durante el día 
  • Evitar el consumo de alcohol seis horas antes de acostarse 
  • En fumadores, introducir medidas de abandono del tabaquismo, evitando el aumento de peso 
  • Evitar el uso de sedantes, en la medida de lo posible.