Tras el verano, la piel necesita cuidados extra

Mientras disfrutamos de la naturaleza, del sol, la playa y la piscina, nuestra piel sufre las consecuencias en forma de deshidratación, quemaduras, arrugas y manchas. Por eso, después de las vacaciones necesita que le prestemos una atención especial y cuidados reparadores.

Nos gusta estar bronceados porque parece que el sol le da esplendor y vida a nuestra piel y nos vemos más favorecidos. Sin embargo, a la larga, la piel se ve muy perjudicada por los efectos de los rayos solares y el efecto que tiene sobre ella (especialmente las zonas más expuestas como la cara, el escote y las manos) es justamente el contrario: un exceso de sol, sin la debida protección, acelera el envejecimiento y favorece la aparición de arrugas, manchas, flacidez, falta de luminosidad y otros signos de la edad. Eso por no hablar del temible cáncer cutáneo, el más frecuente de entre todos los tipos de cáncer.

Sol y envejecimiento

Dos de los responsables de que nuestra piel luzca su aspecto más joven, terso y fresco son el colágeno y el ácido hialurónico, son unas moléculas que genera, de manera natural, el propio organismo. Con la edad, sin embargo, las reservas van disminuyendo y el organismo no las repone con tanta eficacia. Además, también se ven muy afectadas por el estrés oxidativo debido a factores externos. Aunque la genética es en buena medida la responsable de la estructura y textura de nuestra piel, también nuestros hábitos influyen –y mucho– en su aspecto y bienestar. Una mala alimentación, el estrés, la contaminación y el tabaco pasarán factura a nuestro aspecto. Pero de entre todos los factores externos que tienen su efecto en la piel, el abuso del sol es el más importante.  

La exposición a luz ultravioleta (UV) rompe el tejido conectivo de la piel, compuesto por colágeno y fibras de elastina. Sin esa estructura de sujeción, la piel pierde firmeza, flexibilidad y acusa los efectos de la gravedad. Como consecuencia, empieza a presentar flacidez, arrugas marcadas y profundas, aspereza y cambios en la pigmentación.  Los rayos UV emitidos por el sol también actúan alterando el mecanismo que regula la producción de melanina, favoreciendo la aparición de manchas e irregularidades de pigmentación.

Más allá de los efectos estéticos, la acción conjunta de las dos radiaciones UVA+B provoca mutaciones en el material genético de la célula expuesta, que si se prolonga en el tiempo,  pueden dar lugar al desarrollo del cáncer de piel.

Consejos para cuidar la piel después del verano

Por todo ello, la protección es la clave durante las vacaciones y los meses de radiación intensa. Después, cuando el verano llega a su fin, toca reparar los posibles daños y preparar la piel para el otoño. Para ello, los especialistas de la Fundación Piel Sana, de la Academia Española de Dermatología y Venereología, nos ofrecen unos consejos con los que se evitarán posibles problemas y tendremos una piel cuidada:

1. Seguir usando protección solar, no sólo en verano, ya que el sol incide sobre nuestra piel todo el año. 

2. Exfoliar, para renovar la piel y librarla del aspecto apagado tras los daños sufridos en verano. Esta exfoliación puede ser mecánica, con geles tipo scrub o química con productos como los alfahidroxiacidos. 

3. Hidratar. La piel ha estado expuesta al sol, a la sal y al cloro, por lo que puede presentar un aspecto deshidratado. La hidratación, de acuerdo a nuestro tipo de piel, hará que luzca más renovada.

4. Utilizar cremas con alto porcentaje de principios activos renovadores para frenar el fotoenvejecimiento, como el renitol y los antioxidantes como la vitamina C.  

5. Reparación desde el interior. Las cremas antiarrugas actúan sobre las capas superficiales de la piel pero no alcanzan las profundas en las que actúan el colágeno y el ácido hialurónico. Por eso conviene reforzar la piel desde dentro con alimentos (salmón, granada, melocotón, aguacate…)  y bebidas enriquecidas que contienen nutrientes esenciales que benefician la piel y la protegen de agresiones externas.

6. Si se desea recurrir a tratamientos médicos como el láser y los peelings, para eliminar las manchas o frenar el envejecimiento, el momento más recomendable para hacerlo es cuando desaparece el bronceado y tenemos todo el invierno por delante. 

7. Si no se ha realizado antes de verano, es el momento de revisar manchas y lunares por si aparece alguna lesión sospechosa o que precise vigilancia.