3 preguntas sobre la alergia primaveral

En España, 8 millones de personas sufren cada primavera la alergia al polen y sus molestas consecuencias: inflamación y picor en nariz y ojos, lagrimeo, mucosidad, estornudos, problemas respiratorios… Despejamos dudas y repasamos las recomendaciones para minimizar los síntomas.

Dra. Lorna Leal *

La llegada de la primavera implica el fin de los rigores del invierno. Es una invitación a renacer que tiene como traducción en el reino vegetal los procesos de floración y polinización, trascendentales para el mantenimiento de la flora y sus beneficios. Estos procesos también participan en la aparición del fenómeno alérgico desencadenado por el polen de las plantas.

Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, las principales causantes de polinosis en España son las gramíneas que pueden crecer casi en cualquier parte.

1.¿Qué significa tener alergia?

Un alérgeno es una sustancia que induce una reacción de hipersensibilidad sobre el sistema inmune (sistema de defensa propio), desencadenando los síntomas de la alergia en las personas susceptibles. Existen alérgenos de interior (ácaros, pelos de animales domésticos, cucarachas), que provocarían síntomas alérgicos durante todo el año, y de exterior (polen y hongos), que se relacionan con síntomas alérgicos estacionales. También medicamentos, ciertos alimentos y productos químicos pueden desencadenar cuadros alérgicos.

Dentro del fenómeno alérgico destaca la rinitis alérgica que afecta hasta el 20% de la población adulta. Su principal efecto es la congestión nasal, que impide la correcta entrada del aire con la consecuente sensación de fatiga al realizar esfuerzos. El lagrimeo, los estornudos, la secreción nasal y la sensación de picor nasal y en la región del paladar son otros síntomas de la alergia.

Otras manifestaciones, menos frecuentes pero potencialmente graves son el asma y las reacciones alérgicas cutáneas.

2. ¿Cuáles son los fundamentos básicos del fenómeno alérgico?

La respuesta alérgica tiene dos pasos principales. El primero se denomina sensibilización, implica el primer contacto de nuestro sistema inmune con los alérgenos. En este primer contacto se activan una serie procesos que tienen como finalidad la producción de anticuerpos que activan a diferentes grupos de células.

El segundo paso es la reacción alérgica y ocurre cuando nuevamente nos ponemos en contacto con el alérgeno que se une a los anticuerpos lo que activa a de las células que comienzan a producir diferentes mediadores que favorecen la inflamación provocando una respuesta desproporcionada del sistema inmune y los síntomas de alergia.

El proceso de sensibilización y la hiper respuesta están relacionados con el denominado estrés oxidativo. Llamamos oxidación al proceso de utilización del oxigeno por todas nuestras células para obtener energía.  Como resultado de esta oxidación se generan radicales libres, sustancias nocivas para nuestro organismo. Para contrarrestar su acción existen los antioxidantes. Cuando este equilibrio se rompe a favor de los radicales libres aparece el estrés oxidativo.

Podemos mejorar los síntomas de alergia si actuamos sobre la modulación de la respuesta inflamatoria y evitar la aparición del estrés oxidativo.

3. ¿Cómo podemos modular la respuesta inmune para disminuir los síntomas alérgicos?

Para controlar los síntomas de alergia debemos evitar en la medida de lo posible el contacto con los alérgenos. Además, también existen diferentes tratamientos de prescripción médica para controlar los síntomas.

Otra manera de ayudar a modular de forma beneficiosa la acción de nuestro sistema inmune y así mejorar los síntomas de la alergia es mediante el uso de una serie de micronutrientes:

  • Vitamina C

La vitamina C puede actuar modulando el sistema inmune a diferentes niveles. Participa en el mantenimiento de la integridad de las mucosas, modulando la capacidad de penetración del polen en nuestro organismo. También modula algunas de las funciones de los distintos componentes del sistema inmune, con la correspondiente regulación de la respuesta inflamatoria. Al ser un potente antioxidante interacciona con los radicales libres, evitando en exceso de estrés oxidativo. También tiene cierta acción moduladora sobre la histamina, el causante más importante de los síntomas alérgicos.

  • Zinc

El Zinc tiene efecto en la modulación del sistema inmune. Participa en el mantenimiento de la integridad de mucosas, presenta capacidad de modular la respuesta inflamatoria y como antioxidante evita el exceso de estrés oxidativo.

  • Flor de Jara

La flor de jara o Cistusladaniffer es un arbusto leñoso de distribución mediterránea. Gracias a su alto contenido de polifenoles y terpenos tiene capacidad de modular el sistema inmune.

Los polifenoles son un grupo de sustancias químicas que fabrican las plantas para protegerse de patógenos, del estrés oxidativo y del exceso de radiación ultravioleta. Se han descrito múltiples beneficios para nuestro organismo, destacando propiedades antialérgicas derivadas de su acción antioxidante y antiinflamatoria.

Los terpenos son sustancias químicas fabricadas por las plantas que tienen capacidades como nutrientes: vitamina A (caroteno y retinol), vitamina E (tocoferoles) y vitamina K. También tienen propiedades antialérgicas.

  • Acerola

La acerola, Malpighia emarginata DC o cereza de las Antillas es una planta originaria de América Central. Desde hace unos años se ha llegado a considerar como un superalimento dada su alta concentración de vitamina C, Zinc, polifenoles y terpenos. Gracias a su composición en estos micronutrientes presenta una acción moduladora sobre el sistema inmune, mejorando los síntomas alérgicos.

* (La doctora Leal es especialista del Servicio de Enfermedades Infecciosas Hospital Clínic Barcelona).