Tras el frío del invierno, la piel necesita cuidados extra

El clima frío es duro para la piel. El viento, los bajos niveles de humedad y los cambios de temperatura (frío en la calle y calor en los interiores) hacen estragos dejándola seca, deshidratada y agrietada. Te contamos cómo reparar los daños para llegar a la primavera con el cutis sano y lleno de vida.

La piel actúa como un órgano protector, formando una barrera física y activa. Esa película cutánea actúa adecuadamente cuando se mantiene la humedad y el manto ácido de la piel, lo que evita el crecimiento de bacterias patógenas. Además los queratinocitos (las células predominantes de la epidermis, la capa más superficial de la piel) forman una barrera física, preservando la estructura de la piel al formar uniones estrechas. Por eso la alteración de la barrera cutánea contribuye a la aparición de distintas enfermedades de la piel e incluso a alergias e infecciones. 

El mal tiempo es uno de los factores que pueden afectar a la barrera protectora natural de la piel, creando espacios en la capa más externa, aumentando la pérdida transepidérmida de agua, es decir, permitiendo que el agua escape, con la consecuente deshidratación y favoreciendo que entren irritantes, lo que aumenta la sensibilidad. Además, el ambiente seco puede ser responsable de las sensaciones de picazón, ya que la respuesta inflamatoria se activa y libera histaminas. Todo ello  puede exacerbar enfermedades inflamatorias de la piel como rosácea, eccema, ictiosis y psoriasis, que presentan ya de por sí una función de barrera deteriorada. Pero incluso las personas con piel “normal” notarán este cambio, tal vez experimentando mejillas rojas, piel más seca y labios agrietados.

¿Qué podemos hacer para evitar o aliviar estos síntomas? 

  • Evitar duchas largas y calientes. En invierno apetece más un baño caliente, pero el agua muy caliente reseca mucho la piel. Además, es recomendable usar aceites de baño en vez de geles y aplicar crema hidratante corporal inmediatamente después de su ducha.
  • Limitar la exposición a ambientes cálidos y secos, como habitaciones y automóviles con bombas de calor o habitaciones que contengan estufas de leña, ya que estos pueden resecar aún más la piel.
  • No abusar de la calefacción. Lo mejor es mantenerla a una temperatura de 21-23º C en interiores: es mejor usar ropa adicional para compensar que mantener temperaturas muy elevadas.
  • Beber agua. Se pierde mucha humedad a través de la piel seca (porque la barrera cutánea no funciona correctamente). Por eso, conviene hacer un esfuerzo consciente para reponer líquidos con cada comida y durante todo el día.
  • Elige una buena crema hidratante de invierno para su piel. Es posible que el mismo producto hidratante que uses el resto del año no te hidrate la piel correctamente durante los meses fríos y secos. Cambia tu crema de día por una más nutritiva una crema de textura más rica y humectante.
  • No olvides los labios. Al igual que los párpados, la piel de los labios es muy delgada y sensible, lo que puede sufrir mucho durante los inviernos duros, resultando en labios secos, agrietados y doloridos. Evite lamerse los labios, ya que las enzimas digestivas y las bacterias presentes en la saliva pueden dañar los labios. Use bálsamos hidratantes varias veces al día para reparar la mucosa. 
  • Protección solar todo el año. El protector solar no es solo para los calurosos meses de verano. El sol de invierno, combinado con el resplandor de la nieve, puede dañar seriamente su piel. Por eso, no hay que olvidarse de aplicar protector solar en la cara y las manos (si están expuestas) unos 30 minutos antes de salir y volver a reponer la crema con frecuencia si permanece en el exterior por mucho tiempo.

3 aliados para reparar los daños del frío

Si bien estos consejos pueden ayudar a mejorar el estado de su piel, en ocasiones, no es suficiente. Cuando el daño está hecho y es tarde para las medidas prevención, es el momento de reparar. Además de no descuidar las medidas anteriores (higiene, hidratación, protección solar…) podemos añadir algún nutricosmético con ingredientes que ayudan a mejorar la hidratación de la piel: 

1. Colágeno. Se produce en la capa media de la piel a partir de unas células llamadas fibroblastos. El colágeno ayuda a formar un entramado que tiene un papel esencial en mantener la piel firme. También juega un papel en la sustitución y restauración de las células muertas de la piel. Se ha visto que la administración de colágeno hidrolizado disminuye significativamente la pérdida transepidérmica de agua aumentando así el contenido de agua del estrato córneo. 

2. Ácido hialurónico. Juega un papel importante en la disminución de la cantidad de agua que se pierde de la piel y su suplemento puede hacerla más hidratada, dando como resultado una textura de piel más suave.

3. Aloe vera. Se ha visto que suplementar la dieta con aloe tiene como beneficio estimular la producción de colágeno y ácido hialurónico en los fibroblastos dérmicos humanos por lo que conlleva una disminución en la pérdida de agua transepidérmica y mejora la elasticidad de la piel.