Quiero quedarme embarazada, ¿qué opciones me ofrece la reproducción asistida?

‘Cuidamos tu salud’ explica de la mano de los especialistas de CIRH- Eugin, el centro reproducción asistida de Clínica Corachan, qué tratamientos existen y cómo deben afrontarse

H. MORENO

La esterilidad afecta en la actualidad al 15% de la población en edad reproductiva
de los países occidentales, es decir, a una de cada seis parejas, y cada vez son más
las mujeres que recurren a las técnicas modernas de reproducción asistida para
conseguir su embarazo.

En los países más avanzados cada vez se tienen menos hijos y más tarde. En
España, por ejemplo, el número medio de hijos por mujer es de 1,31, según el
Instituto Nacional de Estadística, y a tres de cada cuatro mujeres les gustaría tener
al menos dos hijos. En nuestro país, retrasan su primer embarazo, de media, hasta
los 32 años.

La edad es, en opinión de los especialistas, un factor clave. Daniel Mataró, director
médico de CIRH-Eugin, la unidad de reproducción asistida de la Clínica Corachan
de Barcelona, asegura que “la edad influye mucho en la fertilidad de la mujer, y
esto ocurre porque las mujeres nacen con un número limitado de células
reproductivas -ovocitos- mientras que los hombres siguen produciendo
espermatozoides hasta edades más avanzadas. Con el paso del tiempo, y
especialmente a partir de los 35 años, la fertilidad de la mujer decae y se hace cada
vez más difícil lograr su embarazo de forma natural”.

Es importante valorar el tiempo que se lleva buscando el embarazo de forma
natural antes de acudir a un centro de reproducción. Los médicos consideran
normal que una mujer de menos de 35 años pueda tardar hasta un año en
quedarse embarazada. Y en los casos de mujeres con más de 35 años se aconseja
acudir al especialista para valorar qué factor dificulta la gestación cuando se lleve
seis meses intentándolo.

Tipos de tratamiento

La medicina, que ha avanzado de forma sorprendente, ofrece en la actualidad
diversos tratamientos de reproducción asistida que ayudan a la mujer a quedarse
embarazada.

Aïda Pujol, directora del Laboratorio de Reproducción Asistida de CIRH-Eugin,
considera que “es de gran ayuda realizar un estudio de fertilidad que permita
conocer el estado de salud de la mujer, su reserva ovárica y sus antecedentes
familiares, entre otros datos. En el caso de tener pareja masculina, también es fundamental estudiar su caso”. “Hay varios factores relevantes a la hora de realizar
un tratamiento de reproducción asistida; entre ellos, el tiempo que se tarda en
acudir a la consulta por primera vez, puesto que el factor tiempo y la edad de la
mujer apremian”, añade.

La inseminación artificial es el tratamiento más sencillo. El médico coloca la
muestra de semen mediante una fina cánula en el interior del útero de la mujer, en
el momento de la ovulación, para facilitar que se produzca la fecundación del
ovocito (la célula germinal femenina que da origen al óvulo). “Es especialmente
recomendable para mujeres más jóvenes, de hasta 38 años, siempre que no exista
un problema importante a nivel de trompas o de semen, o en el caso de mujeres sin
pareja o con pareja femenina, que deben recurrir a una muestra de donante”,
aclara el doctor Mataró.

La fecundación in vitro es otra de las técnicas más conocidas. En este caso, la
inseminación del ovocito se realiza en laboratorios como el que dirige la doctora
Pujol, que explica el procedimiento médico que se sigue: “Después de una
estimulación de los ovarios de la mujer, durante unos diez o quince días,
realizamos una extracción de sus ovocitos más maduros. A estos se les inyecta el
espermatozoide, proveniente de una muestra previamente tratada y seleccionada
en nuestro laboratorio. Tras la fecundación y el desarrollo del embrión, entre tres y
cinco días, se realiza la transferencia embrionaria, en la que el médico deposita en
el útero de la mujer -especialmente preparado- el embrión para su implantación”.

La ovodonación es posiblemente el tratamiento más complejo y el que ofrece
mejores resultados. “Existen algunos casos en los que los ovocitos de la mujer ya
no se pueden utilizar, bien sea por alguna patología, como una endometriosis
grave, o bien porque, debido a la edad de la mujer, no tienen suficiente calidad o por estar en menopausia. En estos casos, es posible recurrir a los ovocitos de una
mujer donante y mediante fecundación in vitro, intentar conseguir el embarazo. En
España, la donación de óvulos es anónima”, explica el doctor Mataró.

Hay además una variante, la recepción de ovocitos de la pareja, a la que pueden
recurrir las parejas de mujeres. Este tratamiento se realiza siguiendo el mismo
procedimiento de ovodonación, pero la donante de óvulos, en este caso, es la
propia pareja.

También existen los tratamientos de preservación de la fertilidad que, como
terapias reproductivas, buscan el embarazo, pero no de forma inmediata sino
aplazada en el tiempo. Daniel Mataró aclara que “va destinada a las mujeres más
jóvenes, idealmente antes de los 35 años, que desean ser madres, pero no quieren
serlo en ese momento, bien porque no tienen pareja, bien porque su situación
personal -por la razón que sea- no es la adecuada”. Y explica que “mediante una
técnica muy consolidada como la vitrificación ovocitaria (congelación de óvulos),
tendremos mejores resultados si en el momento en que la mujer decida ser madre
requiere una técnica de reproducción asistida”.

Impacto emocional

Todas las mujeres y parejas que sigan un tratamiento de reproducción asistida
deben estar preparadas para un camino a veces complicado y contar con el
necesario apoyo emocional. Es un proceso muy intenso, en el que las emociones
son fuertes, y que puede ir acompañado de fenómenos como la ansiedad, el estrés
y la frustración.

“Un proceso de reproducción asistida puede llegar a ser cansado y tener un
impacto en las emociones de la mujer. También en las de la pareja. Por eso el
proceso emocional debe empezar mucho antes del momento en que se hace el
tratamiento, y debe prolongarse después, con independencia de que haya sido
exitoso, o no”, señala Daniel Mataró que, como especialista, prescribe las técnicas
de relajación y la práctica deportiva para rebajar los niveles de estrés y ansiedad
que puede acarrear el tratamiento.

Un laboratorio a la vanguardia

Los doctores Mataró y Pujol desarrollan su labor profesional en el nuevo
laboratorio de reproducción asistida de CIRH-Eugin que inauguró el pasado mes de
octubre la Clínica Corachan de Barcelona.

Con más de 270 metros cuadrados de superficie, las nuevas instalaciones ponen al
servicio de este tipo de tratamientos los últimos avances tecnológicos en fertilidad.
La doctora Pujol destaca “el doble valor del espacio, ya que ha sido diseñado para
mejorar el bienestar del equipo técnico y, sobre todo, para el máximo confort de
los pacientes”.